... existe la posibilidad de una metahistoria. No significa el fin de la evolución, el fin de acontecimientos basados en la lucha y el poder de los estados nacionales, o, sino que podemos concebir el nacimiento de un nuevo tipo de sociedad a nivel mundial sin los rasgos amplificados de los estados nacionales, y sería una metamorfosis, una nueva sociedad mundial respetando todas las diversidades, creando un nuevo tipo de civilización y de relaciones humanas. No podemos eliminar esta posibilidad, pero, desgraciadamente, no hay ninguna seguridad al respecto. Todo lo anterior para sustentar que el pensamiento complejo no es únicamente un modo de conocimiento limitado, sino que tiene consecuencias en todos los campos, y que la complejidad no es la explicación última de todo, porque es evidente que la vida es compleja, la historia es compleja, nuestras sociedades son complejas, nosotros somos muy complejos, pero hay cosas más allá de la complejidad. Existe el misterio del mundo, la mente humana no puede conocerlo todo, hay limitaciones de la mente, de la razón humana. La complejidad no es algo que precede, no es algo dogmático, como un saber total, y sabe muy bien que los saberes están inacabados y no se van a acabar, debemos continuar y, lo más extraordinario, la ciencia más adelantada llega a una dificultad de concepción, a un misterio conceptual como el origen del mundo, como la naturaleza de la realidad, es decir, en la comprensión de la complejidad hay una conjunción de la utilización de todos los saberes científicos y también de una interrogante filosófica fundamental. Por esta razón, la complejidad está en un momento importante...