Sistemas Complejos, Teoría del Conocimiento, Interdisciplina
Pablo Navarro bosqueja algunas propuestas de aproximación conceptual que atienden a un hecho básico: la complejidad social humana, fenómeno intrincado, es producto de la relación dinámica entre dos mecanismos productores de complejidad bien diferenciados. Para centrar el problema, el autor empieza por plantear una pregunta suficientemente amplia: ¿cómo hemos sido capaces los humanos de crear sociedades tan complejas como la de nuestros días, embarcada en una dinámica clara de globalización y empeñada en un proceso que parece destinado a transformarla en una auténtica sociedad planetaria? Para dar una respuesta, plantea dos fuentes de complejidad, una de carácter originario, la reflexividad reflectiva, y otra histórica, la reflexividad disipativa. Son factores determinantes del prodigioso despliegue de la complejidad social que atestigua la historia de nuestra especie. Se trata de dos dispositivos que, actuando conjuntamente y realimentándose el uno al otro con sus propios productos, han erigido las macroestructuras sociales desarrolladas por las sociedades humanas sobre todo en los últimos siglos.